2012

MANIFIESTO CIUDADANO FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

Nosotros, hombres y mujeres de Bogotá, Funza, Villapinzón, Fusagasugá, Guachetá, Mosquera, Manizales, Bucaramanga, Cali, El Retiro, Ibagué, Yopal, Riohacha, Tibú, Cúcuta, Novo (Hamburgo) y Hayward (California) vinculados en torno a la Cumbre Bogotá Ciudades y Cambio Climático, teniendo en cuenta la grave crisis ambiental por la cual atraviesa nuestro planeta, en especial los entornos urbanos y reconociéndonos como sujetos políticos en plena titularidad de nuestro derecho a la participación, manifestamos que:

  • Es preciso generar transformaciones radicales al modelo de desarrollo que orienta nuestra sociedad, cambiando los paradigmas energéticos y reinventando los modelos integrales de producción hacia una lógica de sustentabilidad.

  • Los gobiernos nacionales, regionales y locales deben garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos sin desmedro del patrimonio natural existente en los territorios.

  • El ordenamiento territorial debe basarse en el respeto por la biodiversidad y la diversidad cultural, así como también en las características ecológicas propias del sistema hídrico, propendiendo por la mitigación y adaptabilidad al cambio climático.

  • El Agua debe ser un derecho fundamental de los pueblos, condición que no admite procesos de privatización, así como tampoco ningún interés mercantil.

  • Los gobiernos y el sector privado deben garantizar que la industria extractiva racionalice su accionar limitándose a la satisfacción de necesidades básicas y que se lleve a cero su estela de destrucción ambiental y de miseria.

  •  Es imprescindible generar un manejo y aprovechamiento integral de los residuos líquidos y sólidos basado en la producción y en el consumo responsable, erradicando por completo las prácticas de obsolescencia planificada.

  • El territorio debe entenderse como un proceso de construcción histórica que se nutre del ejercicio efectivo de las múltiples ciudadanías que lo conforman. Las áreas urbanas y rurales deben relacionarse sinérgicamente sin perder su identidad, de ésta forma los centros urbanos deben autodiseñarse sin detrimento de los ecosistemas que los soportan y preponderando la dignidad y calidad de vida de sus habitantes.

  • Exigimos que los Estados planifiquen el futuro de la sociedad a largo plazo, defendiendo la vida en todas sus formas, saldando la deuda ambiental con las generaciones futuras, entendiendo que el desarrollo no puede ser sinónimo absoluto de crecimiento económico y que la labor social y ecológica de los gobiernos debe basarse en la búsqueda del Buen Vivir para la población humana y no humana.

  • Los modelos de comercio exterior deben privilegiar la producción y consumo de bienes y servicios nacionales que fortalezcan las dinámicas económicas locales en el marco de las soberanías nacionales.

En virtud de todo lo anterior quienes suscribimos este manifiesto reconocemos que la crisis civilizatoria que vive nuestro planeta y que se expresa en el drama ambiental al que asistimos, solo podrá ser resuelta si la ética del capital es reemplazada por la ética de la vida, si se redefine la masculinidad y el rol de la mujer es valorado en su dimensión histórica, si las políticas públicas se fundamentan en el reconocimiento de la diversidad étnica, cultural, poblacional y de género, si basamos nuestras acciones como sociedad en la prevalencia de los derechos de los niños y las niñas y si construimos de manera participativa, incidente y decisoria un territorio socialmente justo y ambientalmente sano.Con sentimientos de admiración por la Bogotá humana, este documento es dado en la ciudad de Bogotá a los 20 días del mes de noviembre de 2012.


Texto consolidado por: Miguel Ángel Julio. Jefe de Participación, Educación y Localidades de la Secretaría Distrital de Ambiente.

2012

1º DE AGOSTO, DÍA CRUCIAL PARA COLOMBIA

El próximo 1° de agosto Colombia inicia el proceso más fuerte de reclamación por la mala administración de los recursos naturales. No se trata de algo menos importante que el pésimo manejo de la salud con las EPSs, en Colombia, tampoco menos trascendente que la reforma a la justicia que pretendió hacer el Congreso. Ni menos importante que la fallida reforma a la educación superior que pretendió hacer el gobierno de Juan Manuel Santos a la Ley 30 de 1992.

Se trata de entregar a las multinacionales mineras el 32% del territorio nacional, en las que se encuentran áreas protegidas, selva amazónica, etc.

Si esto no es escandaloso y vergonzoso, es necesario saber que tampoco es un negocio para el país (como se quiere engañar), porque las regalías que recibe la nación en algunos casos no alcanzan a ser del 5% (o sea que el tope es el 5%), hecho que no solo es un pésimo negocio, sino que mantiene al país en posición de mendicidad.

Pero si esto todavía esto no le convence, piense por un momento que ningún proyecto minero en el mundo garantiza devolver las condiciones iniciales a un ecosistema, tampoco garantiza que no deje daños irreversibles, es decir, que nunca se recupere o que su proceso de recuperación este entre los 20, 30 o 50 años. En una palabra Colombia quedaría arrasada en un promedio de 30% del territorio nacional….

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